Mar.31

Gran bicicleteada

Camisa planchada, jean, gadgets, agenda (el de hojas) y llaves, todo listo para salir a hacer unas visitas concertadas a algunos clientes y algunas visitas no concertadas a algunos bancos. Menos mal lo de los clientes fue rápido (lindo cuando entienden a la primera).

Can’t get you out of my head es un tema ameno mientras se hace cola en el banco, casi todos lo bancos pasan vídeos de bloopers porque intentan hacerte sentir que el tiempo pasa mas rápido mientras supuestamente te vas riendo, peroya deberían renovar esos videos porque ver lo mismo 10 veces deja de ser gracioso y el tiempo ya no pasa tan rápido.

Cuando ya no interesan esos vídeos uno se pone a observar todo lo que normalmente uno no observa, al menos no con detenimiento: “Esa tía esta muy gorda”, “Ahorita le dirán a ese señor que se quite la gorra”, “¿me estarán viendo a mi por la cámara?, “ese letrero está chueco”… (viendo a través de la “pared de vidrio” del banco) una tienda donde vendían bicicletas que me llevó a esta pregunta: “¿Seria bueno volver a tener una bicicleta?”, recordé que a veces debo ir al colegio de mi hijo a 10 cuadras y como siempre voy a pie en ese andar me preguntaba ¿seria bueno tener una bicicleta?. Respuesta: “Si si” Terminando con el banco fui a dicha tienda y no me gustó ninguno de sus modelos, algunos eran muy altos, otros me sacan mucho trasero, otros eran muy infantiles, no, aquí no es. Ya me caía la noche y había recorrido 3 tiendas y realmente estaba encaprichado por comprar “la bicicleta”, incluso decidí llevármela a casa pedaleando como los machos sin importarme el tiempo ni la distancia, total ¿que son 4 o 5 kilometritos?. Fue en eso que la encontré, azul oscuro, grande pero no tanto (osea ideal para mi tamaño), fuerte con tubos gruesos sin ser tan pesada, hermosa realmente, sentí el vínculo, sentí que ella era para mi y yo para ella, ella esperaba que yo la monte y yo esperaba que ella me lleve, el vendedor hacia gala de todos sus conocimientos sobre el arte de bicicletear y describiendome las ventajas del artilugio y el beneficio que tendría sobre mi físico, yo actúo muy bien fingiendo escuchar a los vendedores de los cuales no me importa nada de lo que digan, yo solo miraba a la bicicleta por todos lados y su voz era solo música de acompañamiento, desde que entré tenia decidido comprar esa bicicleta, por supuesto que mientras entraba ya habia ubicado el precio y estaba dentro de mi presupuesto (capricho controlado, ¿existe?).

Al salir de la tienda con la bici y con cara lleno de felicidad y una bolsa regalada para meter allí la agenda me encontré con el esperado tráfico de la Javier Prado, si tomaba un taxi llegaría en 20 minutos y ese no era el chiste… me puse en una zona mas o menos libre de autos y peatones para empezar a hacer lo que no hacia hace mas de 10 años, me sorprendí al ver que solo me tambalee 3 segundos y confirmé la clásica conclusión para algunas afirmaciones: “…es como manejar bicicleta, nunca lo olvidas”. Así que allí estaba yo, manejando sobrado, seguro, esquivando peatones y peatoncitos, autos y combis asesinas, jugaba con los cambios de velocidad, miraba a todos y nadie me miraba a mi, no importa, yo seguí disfrutando el momento sin importarme todo el caos a mi alrededor, pensaba que debí comprarla antes pero ya está, pensaba que nadie me criticaria por tener una bicicleta porque es un vehiculo honorable, pensaba en Einstein cuando decía: “La vida es como una bicicleta: hay que avanzar para no perder el equilibrio”, pensaba y… plufff… perdí el equilibrio, condenada raya!!! que no parecía raya.. pues no era raya era un surco delgado y la llanta se metió allí, condenada llanta!!! que me hizo caer hacia un lado obligándome a frenar, condenado carro que no me acuerdo que color era pero que también pasó por alli!!!. Ya sereno chequee la zona para confirmar que nadie halla visto mi ridícula caída y tener que fingir una sonrisa, ya sosegado recuperé la cordura, cierto, la raya o surco no tuvo la culpa, tampoco la llanta tuvo la culpa, ni el carro de color… no importa, aquí solo hay un culpable y hay que aceptarlo, fue Einstein y porque rayos se mete en mi cabeza???, eso es absoluto no relativo. Mientras identificaba al culpable de mi accidente (ja), me percaté que mi respiración era intensa, miré hacia atrás y no había avanzado mucho como para justificarla… ¿porque será?, nuevamente me monté, puse tercera y arranqué… la bici. Seguí pedeleando sin distracciones, mirando el camino, mirando al lado por si algún coche de su mama se aparece de pronto y fue que entonces el pedaleo con la bici se hacia cada vez menos suave que al principio ¿estará fallando?, ¿fallan las bicis? pues parece que si porque la mia fallaba ya que se hacia mas difícil seguir. Tanto pensar en esto realmente me agotó, respiraba marcadamente, mi espalda estaba totalmente mojada, no debería pensar mucho y en eso llegué… llegué a un grifo y entré al market a comprar unas bebidas, estacioné la bici a un lado y pedí 4 Gatorades helados, ¿me hará mal si tomo una estando sudado? Pero si los que participan en bicicleteadas toman estando así.. y yo estoy haciendo una Gran bicicleteada, antes de responderme ya estaba por la mitad de la primera botella, empecé a notar los arboles en medio de la calle y lo bien cuidados que están, no todos los distritos tienen arboles así, en otros distritos están feos y maltratados, si esos arboles pudieran se vendrían a vivir por aquí porque al parecer aqui se ama mas a la naturaleza, esos arboles no tomarian bus, vendrían en bicicleta… cierto, debía seguir. Había avanzado una buena cantidad de… la segunda botella y 100 metros mas de camino. Al parecer algo anda mal, pues sigo sudando y cada pedaleo es mas y mas difícil, jugué con los cambios de velocidad y noté que el cambio estaba en el mas suave desde hace rato ¿porque entonces me estoy cansando?? si pues, efectivamente, no hay que ser genio para darse cuenta y mas bien hay que ser honesto… era el pantalón, un jean no es adecuado para manejar bicicleta, pero ¿como iba a saber saliendo de casa que iba a comprar una bicicleta?, de haberlo sabido hubiera salido con buzo o algo similar. Bueno, con todo seguí pedaleando, respiraba mas fuerte, la vista se me humedecía un poco, el camino se hacia mas largo, la gente caminaba mas rápido, el pantalón apretaba mas, pero yo seguí adelante, nada me importaba. Llegué a una calle que mas o menos tiene unas 15 cuadras pero con una sola vereda de 1 metro de ancho mas o menos que en su lado derecho lo acompañaba una larga pared hasta el final del camino con ramas y plantas que se sujetaban de dicha pared, no había ningún cruce. En la 15ava cuadra está mi casa, no habría carros que se cruzaran, no se veía gente hasta donde da mi vista, camino libre, tome el tercer Gatorade, monté la bici en la vereda que estaba algo alta y 10 minutos después me monté en ella, empecé la partida, pedalee rápido (la bici se arregló) el viento se sentía fuerte y fresco sobre mi rostro llevándose la gota de sudor que caía desde mi calva, me sentía bien, cuando llegue a casa lo primero que haré será ducharme, empezaba a cansarme pero no me importaba, la cosa es seguir y no perder el ritmo, sin detenerse, cuando a lo lejos divisé que una de las ramas se extendía por el ancho de la vereda viniendo hacia mi, calculé y vi que si le metía velocidad la rama se quebraría o se doblaría ”chicoteando” al de atrás, pero atrás no había nadie, así que aceleré mas y en un segundo la bendita rama no se quebró ni chicoteo para atrás, mas bien se resbalo hacia arriba acariciando con fiereza el timón llegando a clavarse en mi mano derecha y con la velocidad arañó toda mi piel hasta medio brazo…. 2 metros mas allá frené aguantado el dolor y viendo mi mano clavada por muchas espinas gruesas con puntos de sangre y mi brazo arañado como si lo hubiera echo una histérica, tenia 7 u 8 arañazos parejos, todo ardía fuertemente, como pude me saqué las espinas que mas bien parecían astillas, por allí pasó una niña que al verme se dio cuenta que mi cara ya no era de felicidad, me contuve y seguí mi marcha hasta que por fin llegué a casa, por fin llegue, en esta meta no habia nadie que me felicitara por mi proeza porque mi casa estaba vacía ya que mi esposa e hijo estaban en casa de mi suegra.

Sudado, culo adolorido, pierna rígida, brazo ensangrentado y ardiendo, camisa sucia, tiré la bicicleta a un lado y lo que seguía era ducharme, me quité la camisa sin cuidado, me bajé el pantalón, la saque de una pierna y al querer sacar la otra pierna me vino un calambre como nunca antes lo había sentido, era tan fuerte el dolor que mi pie se doblaba como si yo fuera Regan MacNeil, la niña de El Exorcista, sentía un dolor intenso pero no grité, no grité porque nadie me oiría así que de que servia gritar, presionaba los labios tratando de recordar para que lado debía doblar el empeine ya que para donde lo doblara me dolía mas y me acordé de Miyagi!!! así que sobe mis manos entre si y luego sobé la pantorrilla con firmeza, rompía vellos (un dolor mayor apaga el dolor menor) y paulatinamente la calma volvía, el pie se colocaba en su sitio, me levanté con cuidado, me duche con calma, me sequé, me senté en el sillón mirando el techo y tomando el último Gatorade, no quería pensar porque pensar me hizo mal, solo quería dormir, dormir ya, mañana tengo que ir al colegio de mi hijo que está a 10 cuadras y es un largo camino.. a pie.

P.D: Que creyeron? claro que iré con la bici.

Proximamente: Comprando mi primer auto.

—— A petición de algunos amigos, aqui las pruebas jeje: La veredaLa mano accidentada

Anécdota
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Sobre mi YAcosta

Comentario(1)

  1. Armando Quispe-Anaya
    1911 days ago

    buena historia doctore,felicitaciones,tienes una manera muy particular de compartir tus experiencias personales…
    FUENTE: http://yacosta.com/blog/?p=193#comment-7

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